Emociones y decisiones: ¿Una mala combinación?
Siempre depende de como las utilices.

Acá vas a encontrar:
¿Cómo las emociones influyen en las decisiones?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que experimentamos ante diferentes situaciones, personas o estímulos. Las emociones nos ayudan a adaptarnos al entorno, a comunicarnos con los demás y a motivarnos para alcanzar nuestras metas. Sin embargo, también pueden interferir en nuestro proceso de toma de decisiones, haciéndonos actuar de forma impulsiva, irracional o sesgada.
¡Aprendamos un poco más!
¿Por qué es importante gestionar las emociones?
Cuando tenemos que tomar una decisión, ya sea personal o profesional, no solo usamos la razón, sino también la intuición, las creencias, los valores y las emociones. Estos factores pueden influir positiva o negativamente en nuestra elección, dependiendo de cómo los manejemos.
Por ejemplo, si estamos enfadados, podemos tomar decisiones agresivas o vengativas, que nos perjudiquen a nosotros mismos o a los demás. Si estamos tristes, podemos tomar decisiones pesimistas o derrotistas, que nos impidan ver las oportunidades o los recursos disponibles. Si estamos ansiosos, podemos tomar decisiones precipitadas o arriesgadas, que nos generen más estrés o problemas.
Por eso, es importante aprender a gestionar nuestras emociones, para que no nos dominen ni nos nublen el juicio. Así podremos tomar decisiones más racionales, objetivas y acordes con nuestros objetivos.
«La inteligencia emocional es la capacidad de identificar y gestionar las propias emociones y las de los demás». – Daniel Goleman
¿Cómo gestionar las emociones?
Para gestionar las emociones de forma efectiva, podemos seguir estos pasos:
- Identificar la emoción que estamos sintiendo y su causa. Podemos preguntarnos: ¿Qué emoción estoy experimentando? ¿Qué ha provocado esta emoción? ¿Es una emoción adecuada a la situación?
- Expresar la emoción de forma adecuada. Podemos comunicar lo que sentimos a alguien de confianza, escribirlo en un diario, hacer alguna actividad artística o física, etc. Lo importante es no reprimir ni negar la emoción, sino canalizarla de forma constructiva.
- Regular la emoción para reducir su intensidad o cambiarla por otra más positiva. Podemos usar técnicas de relajación, respiración, meditación, visualización, etc. También podemos buscar el lado positivo de la situación, recordar nuestros logros o fortalezas, buscar apoyo social o profesional, etc.
- Usar la emoción como información para tomar una decisión. Podemos analizar cómo la emoción nos está afectando en nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Podemos preguntarnos: ¿Qué me está diciendo esta emoción? ¿Qué necesito hacer para mejorar mi situación? ¿Qué opciones tengo? ¿Qué consecuencias tendrá cada opción?
Ejemplos de gestión emocional
Veamos algunos ejemplos de cómo aplicar estos pasos en diferentes situaciones:
- Si tenemos que decidir si lanzar un nuevo producto o servicio al mercado, y sentimos miedo al fracaso o al rechazo, podemos identificar esa emoción y su causa (por ejemplo, una baja autoestima o una experiencia previa negativa). Podemos expresar ese miedo a un compañero o mentor que nos apoye y nos dé feedback. Podemos regular ese miedo con afirmaciones positivas, visualizando el éxito o buscando evidencias que respalden nuestra idea. Podemos usar ese miedo como información para evaluar los riesgos y beneficios de nuestra decisión, y para prepararnos mejor para el lanzamiento.
- Si tenemos que decidir si dejar un trabajo que no nos gusta o seguir en él por seguridad económica, y sentimos frustración o insatisfacción, podemos identificar esa emoción y su causa (por ejemplo, una falta de motivación o de reconocimiento). Podemos expresar esa frustración a un amigo o familiar que nos escuche y nos aconseje. Podemos regular esa frustración con actividades que nos gusten, que nos den sentido o que nos hagan crecer. Podemos usar esa frustración como información para explorar otras opciones laborales, para negociar mejores condiciones o para cambiar de actitud ante el trabajo.
Reflexión final
Como hemos visto, las emociones influyen en las decisiones que tomamos, tanto en el ámbito personal como profesional. Por eso, es importante aprender a gestionarlas de forma adecuada, para que no nos perjudiquen ni nos limiten, sino que nos ayuden y nos potencien.
Recuerda que las emociones no son buenas ni malas, sino que dependen de cómo las interpretemos y las expresemos. Las emociones son una fuente de información valiosa, que nos indica qué necesitamos, qué queremos y qué podemos hacer para mejorar nuestra situación.
Así que no tengas miedo de sentir, sino de no saber qué hacer con lo que sientes. Aprende a gestionar tus emociones y verás cómo tus decisiones se vuelven más acertadas y satisfactorias.
«No es la situación la que determina la emoción, sino la interpretación que hacemos de ella». – Albert Ellis
Conclusión
En este artículo te he explicado cómo las emociones influyen en las decisiones y cómo puedes gestionarlas de forma efectiva. Espero que te haya sido útil y que lo apliques en tu vida personal y profesional.
Si te ha gustado este artículo, te invito a que visites mi página web «creamejora.com«, donde encontrarás más recursos y estrategias para mejorar tu mentalidad y tu rendimiento como emprendedor o dueño de negocio.
También te animo a que me dejes un comentario con tu opinión o experiencia sobre este tema, o que me hagas cualquier pregunta o sugerencia que tengas. Estaré encantado de leerte y responderte.
Gracias por leerme y hasta la próxima..
Mi parte de la historia.

La realidad es que yo aprendí esto jugando al poker de manera profesional, pasabá que si perdía y seguía jugando, empezaba a perder mas dinero del que perdía en manos normales.
Pero lo interesante vino cuando ganaba, luego de ganar si yo seguía jugando perdía aun mas dinero que cuando perdía, entonces surgió en mi la pregunta de como empezar a interpretar esto y la respuesta fue más simple de lo que esperaba:
Sucede que no importa si ganamos o perdemos, lo que importa es la intensidad de la emoción que tenemos al ganar o perder y cuanto mas intensa sea, mas nubla nuestra parte racional, por lo que a la hora de estar muy emocionados, es preferible esperar a tranquilizarnos si es que tenemos que tomar una decisión importante.
Como incluimos este hábito
La verdad que no hay forma fácil de incluir este hábito, acá es donde se diferencias las personas ordinarias de las extraordinarias, porque debes realizar cosas que no te gustan, que te dan miedo, cosas a las que no estas habituado y cuando te empieza a ir mal debes reconocer la emoción e intentar calmarte para poder volver a hacer lo que estabas haciendo.
Solo la práctica te hará un maestro y cuanto mas difícil sea la situación, aunque no lo creas mejor será para ti.
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